Edulcorantes ¿buenos o malos?

Desde tiempos ancestrales los humanos hemos tenido preferencia hacia los alimentos dulces. Con el paso del tiempo se empezó a notar que el azúcar era responsable de provocar un gran número de enfermedades y surgió la necesidad de buscar algún compuesto que pudiera sustituir el azúcar.

Estos debían proporcionar las mismas sensaciones que producía el azúcar, así que utilizaron diferentes métodos químicos y extracciones de algunos alimentos vegetales para lograr obtener los productos que ahora conocemos como edulcorantes.

Los edulcorantes son sustitutos de azúcar que contienen 0 calorías, ya que no se absorben en el tracto intestinal, tienen de 30 a 300 veces mayor capacidad endulzante que el azúcar de mesa (sacarosa), la mayoría tiene un sabor muy particular que podemos identificar cuando están presentes en los alimentos.
Se han utilizado para planes de control de peso y diabetes, debido a que este tipo de alimentos no elevan la glucosa en sangre.


Algunos de ellos, seguro los habrás escuchado o leído en las etiquetas de los productos son:


Sucralosa: edulcorante artificial obtenido de la sacarosa (azúcar) no contiene aporte calórico y es de 500 a 700 veces más dulce que el azúcar, por lo que no se recomienda que lo consumas en altas cantidades o quedará muy dulce el alimento que quieras endulzar.

Acesulfame: es de 160 a 220 veces más dulce que el azúcar, al absorberse se elimina sin ningún cambio en la orina, es decir, así como entra al cuerpo, sale.


Estevia: es una planta selvática utilizada por los nativos como medicina curativa, sus propiedades fueron descubiertas por un químico y su poder endulzante es de ¡300 veces más que el azúcar! Por lo que se ha hecho parte importante de las industrias alimentarias como edulcorante en la elaboración de bebidas, pasteles, mermeladas, yogurt, etc.


Monk fruit: edulcorante natural extraído de una fruta (Siraitia grosvenorii) proveniente de China. Posee muchas propiedades además de su capacidad endulzante de más de 300 veces que el azúcar.


Me gustaría hacer énfasis en este último, que en lo particular es mi favorito, ya que además de ser completamente natural, tiene un sabor delicioso, no aporta calorías y tiene increíbles propiedades favorables para la salud:
1.     Es antinflamatorio
2.     Favorece la digestión
3.     Contiene flavonoides (antioxidantes), ácidos grasos esenciales, vitaminas y minerales


¡Tenemos ya disponible Skinny sugar hecho de monk fruit encuéntralo en nuestra sección de Cocina fit, tienes que probarlo!
 

 Por:  Mariana Jerez 


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