Ansiedad y Alimentación

Hace algún tiempo estaba trabajando en un lugar donde el estrés era el pan de cada día, mi trastorno de ansiedad y la mala alimentación basada sólo en comida grasosa , no ayudaban, al contrario, cada vez me sentía peor.


Cuando decidí cambiar de empleo, el ambiente del nuevo trabajo me obligó a modificar mis hábitos alimenticios y lentamente todo mejoró. Después de un tiempo decidí investigar a qué se debía ese cambio.

 

Antes que nada me gustaría hablar un poco sobre la ansiedad, este es un sentimiento de miedo, temor o inquietud. Dentro de las reacciones físicas que se pueden manifestar se encuentra la sudoración, los sentimientos de tensión o fuertes palpitaciones. La ansiedad puede ser una reacción normal a situaciones de estrés, por ejemplo: enfrentar algún problema en el ámbito laboral, realizar un examen, tomar una decisión importante etc.


 Si bien la ansiedad puede ayudarnos a enfrentar una situación, darnos un impulso de energía o ayudarnos a tener una mayor concentración, para las personas con trastorno de ansiedad el miedo no es temporal y la sensación puede ser abrumadora. 


Actualmente no se conoce la causa de la ansiedad, pero factores como la genética, la biología y química del cerebro, el estrés y la alimentación pueden ser elementos clave para su desarrollo. Recordando mi mala alimentación decidí leer un poco más sobre este tema.


Así fue como descubrí que comer de una manera inadecuada puede producir cansancio, malestar, problemas de concentración, etc. Lo anterior puede hacer que la serotonina baje y se produzcan problemas del estado de ánimo, pero ¿Qué es la serotonina? 


Es una sustancia que se encuentra por lo general en el tubo digestivo, el sistema nervioso central (encéfalo y médula espinal) y las plaquetas. La serotonina funciona como neurotransmisor (sustancia que usan los nervios para enviarse mensajes entre sí) y vasoconstrictor (sustancia que hace que los vasos sanguíneos se estrechen). Una concentración baja de serotonina puede generar depresión.


Es aquí donde entra la gran pregunta ¿Qué alimentos debería consumir y cuáles no? Al hablar de nutrición no podemos utilizar términos absolutos; todos los alimentos de los que vamos a hablar se pueden consumir en las cantidades adecuadas.  Lo importante es mantener dietas equilibradas y variadas, y conocer cómo puede afectarnos el consumo abusivo de algunos productos.


Una parte de la ansiedad que experimentamos se debe al consumo de distintos estimulantes y a deficiencias en vitaminas y minerales concretos, los cuales llegamos a sustituir con alimentos poco sanos y altos en grasa. Entre los alimentos que debemos evitar encontramos: 


  • Café
  • Té con teína
  • Mate (por la mateína)
  • Refrescos con cafeína
  • Guaraná (tiene grandes concentraciones de cafeína)
  • Ginseng
  • Drogas (incluido el alcohol y la nicotina)
  • Alimentos muy salados
  • Chocolate (por contener teobromina)
  • Consumo excesivo de azúcares
  • Alimentos con muchas grasas saturadas (embutidos o patés, bollería industrial, etc.)

Ahora bien ¿Qué alimentos podemos incluir en nuestra dieta?


  • Magnesio contenido en espinacas, quinoa y chocolate puro 
  • Vitamina B que se encuentra en alimentos como salmón, mariscos y legumbres 
  • Calcio que podemos obtener de la col, el brócoli o el repollo  
  • Carbohidratos que encontramos en granos como el pan, fideos o pasta 
  • Frutas como la manzana, el plátano o las bayas
  • Legumbres como los frijoles secos, guisantes o lentejas 

También se puede añadir a la alimentación suplementos alimenticios, como proteínas que ayudan a complementar los nutrientes que el cuerpo necesita, sin olvidar el ejercicio y una buena rutina del sueño.